En la mañana al salir de su casa, de camino al trabajo vio la mujer de sus sueños, joven, de ojos cafés y mirada transparente, con prisa de llegar a ninguna parte (como todo el mundo), sonrisa de atardecer a la orilla del mar y con la sutil gracia que solo la serenidad puede lograr.
Después, a su correo llegó una foto de una amiga de la infancia, en la foto aparecía el rostro de una niña que había realizado grandes esfuerzos por mantener la ternura de la niñez, y que al mismo tiempo trataba infructuosamente de verse madura, cachaquizada a la fuerza y conservando el desparpajo del habla costeña... al verla y leer el correo el pensó que finalmente había encontrado a la madre de sus hijos, y que si se tomara un café con ella, seguramente quedaría enamorado al tercer sorbo.
Sin embargo, a las 5:00 pm en medio de las últimas diligencias del día laboral, dotado de su descontrol habitual, y debido a la lluvia dejó caer papeles, papeles que otra mujer le ayudó a recojer... Ejecutiva con gafas oscuras para ver el mundo con otras tonalidades, (protegiéndose al mismo tiempo de las barbaridades del mundo real), de estilo recatado y pelo recogido, de piernas largas y tacones negros, de tristeza escondida y belleza inmarcesible...
Siendo las 6:30 de la tarde ya podía decir que se había enamorado 3 veces, y es que ya eran tres mujeres, que en menos de 10 horas le habían robado el corazón (si tal cosa es posible), y que eran un regalo de dios ( si tal ser existiera), sin embargo, de que servía conocerlas o al menos tener la suerte de haberse topado con ellas si no les hablaba?, acaso cuantas veces se que ver y/o conocer al amor de la vida para estar seguro?.
De regreso a su casa, con el típico cansancio de un día laboral acuestas, extrañamente dejó de sentirse desolado (o mas bien estúpido), por dejar pasar tres veces a la mujer de sus sueños ( por pasar léase... no hacer nada, ni siquiera esperar que el destino lo ayudase), por haber tenido la posibilidad de conocer a tres personas que podrían llenar su vacío y ver con él hacia el mismo lado..., y sentía una sensación de tranquilidad inexplicable (por no decir que ridícula).
Llegó a su casa, saludó a su esposa (igualmente cansada y abrumada), tomó un café ( que era un boleto seguro al sueño al no tener la capacidad de asimilar la cafeína), se sentó en la sala a disolver una disputa que había quedado pendiente con su esposa desde la mañana (haciendo eco de la frase que les dijo el sicólogo de no dormirse sin antes resolver los problemas conyugales), y lamentablemente para él el somnífero estaba haciendo su trabajo...
Hablaba con ellas mientras pensaba, porque antes era diferente, porque diablos antes el problema a tratar a esa hora del día era la gran cantidad de ropa puesta, porque antes sentía una sensación exquisita al recibirle una llamada y porqué (maldita sea) antes prefería escucharla que irse a dormir...
En medio de la discusión, (y para alivianar las cosas), ella le preguntaba por cuales habían sido sus puntos altos y cuales sus puntos bajos durante el día (estrategia de final del día sacada de alguna película), él (tal vez obviamente) omitió las partes de día en que se enamoró, pero incluyó las parte en la que se acordó de ella (sintiendo otra vez una sensación de tranquilidad inexplicable pero ridícula), y como punto bajo le contó que sin querer se le habían mojado los papeles que daban fin al préstamo del banco... aunque de todas maneras se los aceptaron... (sin embargo no hubo ninguna celebración; es como si hubiera dicho algo tan relevante como que compró otra marca de café para probar algo diferente...).
Y en medio de esos silencios molestos, (preludio de aquellas barbaridades que se dicen cuando no hay nada coherente o amable por expresar...), ella le dijo que su punto bajo a pesar de la presente conversación era el ver la cara que haría él a lo que tenía por decir y que tenía que ver con su punto alto en el día... ... ... (qué? como así? más?, no jodas!!!)..., recordándole tiempos de sueños y promesas entre los que se encontraba el irse... del país, estudiar y regresar.. él puso su cara de felicidad, seguida tres segundos después por la cara que ella estaba esperando... ( o no? ).
No sé si en el centro hay un microclima generado por las montañas y el señor caido, pero éste es el panorama usual cuando salgo de mi casa hacia al centro, no solo es poco motivador sino que se parece a la escena del señor de los anillos...

Hoy el arbitro descanza en paz...




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